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domingo, 7 de mayo de 2017

La poesía en tiempos de crisis

Hoy cuando me movía en el metro me puse los audífonos para intentar despegarme un poco de la terrible realidad del país. Quise ser egoísta por un par de estaciones y no pensar en las marchas ni en los muertos y no pude. Empezó a sonar un audio en mi teléfono, seguramente descargado de alguna conversación de WhatsApp, era un poema sobre Venezuela. Las últimas dos líneas de mi poema son idénticas a las de este chico del audio. Gracias, por recordarme que hay maneras de seguir luchando y no caer.




No caigas

Cuando salgas a la calle a buscar el pan del día, no caigas.
Cuando vas en el metro, y sudas, y te cansas, y subes y bajas escaleras… que no sirven
No caigas.

Cuando llegas a la casa y enfrentas a otros problemas: el alquiler, la nevera, la comida, la familia, la tarea, la vecina, la bolsa del clap, el condomino, el agua la quitan a las 7, ¡corre!…
Pero no caigas.

No caigas en su juego
No caigas tan bajo
No caigas en la trampa
No caigas en la desesperación.

Cuando los perdigones y las balas y el gas y los palos y las piedras te peguen en el cuerpo, en la mente, en el alma, en el corazón.

Ora, pero no caigas.

Cuando la bala del poder...
              atraviese la frente de tu hermano
y lo veas despedirse ante tus ojos,
y su sangre corra por la calle sucia,
y arrastre sueños, juventud, amores, vida y notas musicales.

 Y caigas.

Levántate y camina
Porque Venezuela está viva

Y el comandante muerto.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Y a la desesperanza, ¿cómo la atacas?

Desde que empezaron las protestas casi no he tocado la calle. Y ya con ese comentario empiezo a ganarme las miradas llenas de juicio del lector. He salido como tres veces nada más: una a la farmacia, una a casa de una amiga, una a una asamblea en la universidad. ¿Cómo? ¿Y no fuiste a marchar? No. No fui a marchar. No fui a trancar ninguna calle, no. "¡Por eso es que el país está como está!" Ya siento como me juzgan y me reclaman, si yo hubiese salido seguro ya tendríamos otro presidente, o por lo menos así me hacen sentir de a ratos.

Y allí está mi punto. Como yo hay millones. Es una mezcla de miedo y desesperanza. Un punto entre "aquí no va a pasar nada" y "y si se arma un peo y me matan". Hace poco discutía eso, luego de  la consabida "aquí va a haber un peo" yo respondo con lo que pienso la mayor parte del tiempo "si no pasó cuando se murió Chávez, si no pasó con las elecciones, ahora menos va a pasar". 

Comparto noticias que me parecen valiosas, pienso que podría organizar un foro, una tertulia, una jornada de carteles. Pero lo que veo en las redes sociales es gente que grita que salga a tirar piedra con  ellos, y que si no lo hago soy apática, no me interesa mi país, traidora, cualquier cosa. 

Y a esa desesperanza que ocupa mi cuerpo, y la de millones de otros venezolanos ¿cómo la combates? La misma lucha de convencer a los que no votan. Pero es una lucha, no un regaño. Porque menos ganas de salir me quedan después de que me gritas que es mi culpa que el país esté así, que corra a ayudarte a esconderte de los gases, que corra o que acaso no veo que pasa. Cada vez que leo "Despierta Venezuela" pienso: ¿y tú crees que yo no sé lo que pasa? Creo que el mensaje no es el  adecuado, ni está llegándole a quien debería.

Y conmigo hay un sector enorme de la población que no sale. Por diversas razones: miedo a la represión, la creencia de que es inútil y también la poca identificación con el discurso y los planes que ha manejado la oposición (y no me refiero solo a la MUD). 

Con las redes sociales nos mantenemos informados unos 4 millones de venezolanos. ¿Y el resto? ¿Cómo les dices lo que está pasando?, ¿cómo los involucras en la lucha? ¿Cómo me involucro en la lucha? 

No tengo respuestas. Tengo un montón de dudas en mi cabeza. Un revoltijo de tristezas, rabias y dudas. Y las redes me regañan, no me invitan. 

Sobre quedarse en el aparato... y otras reflexiones parecidas...

Desde que empecé a trabajar online con clientes de otros países me he dado cuenta de la tremenda competencia que tenemos los traductores ...