Una llanera en Caracas
domingo, 5 de mayo de 2019
Sobre quedarse en el aparato... y otras reflexiones parecidas...
Desde que empecé a trabajar online con clientes de otros países me he dado cuenta de la tremenda competencia que tenemos los traductores en general. Recuerdo que antes de empezar la carrera y tal vez recién graduada me creía muy especial (ja ja, ilusa). Creía que hablar tres idiomas era lo máximo. Y claro que es súper. Es muy divertido, entretenido, enriquecedor y cool. Pero eres especial en tu pueblo, en Caracas todavía porque eres parte de un grupo más o menos pequeño bilingüe, pero en comparación con "el resto del mundo", eres chiquitito.
En las comunidades de teletrabajo que compartí en un post anterior pude ver cuán especializados son los perfiles buscados. No solo debes ser lingüísticamente hábil en dos o más lenguas, debes saber usar una o varias memorias de traducción, software de edición, algo de html, SEO, debes manejar redes sociales, hacer curaduría de contenido y pare usted de contar, aparte de ser especialista en un área nada común (materiales y procesos de construcción por ejemplo, wtf). De bilingües está lleno el mundo.
Entonces, me doy cuenta de que me quedé en el aparato. Que solo soy una pobrecita traductora general. Que aunque mi formación incluye francés, estoy más oxidada que tobogán de parque público y solo me atrevo a trabajar con inglés y español.
Hace algunos días vi una charla TED sobre ser "multipotencial". Esto de que sabes un poco de muchas cosas, eres "potencialmente" bueno en varias áreas, no eres especialista. Me sentí algo identificada porque mi interés siempre está repartido en varias actividades que pueden o no estar relacionadas. Pero justamente una de las desventajas de este tipo de personas es que no encajamos muy bien en el modelo de negocios actual, que busca especialistas, que busca personas muy buenas en algo bien específico.
Bueno, y este post es solo para reflexionar, no vengo a dar conclusiones. Me cuesta un montón decidir entre todas las opciones que complementan mi profesión traductora, podría aprender a usar InDesign, podría manejar SEO y crear contenido en varios idiomas ya optimizado. Podría especializarme en localización, o transcreación. No sé. Ni siquiera estoy segura de las diferencias entre una cosa y otra.
A mis alumnos les digo que aprovechen los recursos de aprendizaje que la web pone a nuestra disposición y aprendan esas otras habilidades que son muy útiles para un traductor, o para un intérprete. Tal vez solo les estoy transmitiendo mi ansiedad sobre la noespecialización. Sobre quedarse en el aparato, como yo.
Chao, voy a revisar coursera.
domingo, 11 de noviembre de 2018
Cómo ganar dinero desde casa; o menos engañoso: mi experiencia con las plataformas online de trabajo
martes, 30 de octubre de 2018
La importancia de la historia, aunque sea machista
La red lleva unos cuantos dias alborotada por la nueva versión del cuento de Antoine de Saint-Exupéry "El Principito". En la nueva versión, la gente del proyecto español Espejos Literarios apunta a un principito, o en este caso una principesa, más inclusiva y menos violenta.
Recordando la lectura del original es cierto que la mayoría de los personajes son masculinos. Cierto es también que el personaje femenino más importante es una engreída y manipuladora flor. Sobre la femineidad de la serpiente no estoy muy segura, pues en su versión en francés la palabra serpent es de género masculino. Las otras figuras femeninas de la historia son más rosas que el Principito encuentra en la tierra y a las que califica de bellas y vacías. De verdad que como que no va anotándose muchos puntos el Principito.
En cuanto a la violencia, las nuevas autoras modificaron la icónica parte en la que se dibuja la boa que traga un elefante entero. En su lugar pusieron a un volcán, para mantener el dibujo del sombrero y la pregunta sobre el miedo que puede causar este dibujo.
Ahora bien, si queremos literatura inclusiva apuesto a la creación y no a la versión. Es además necesario leer y estudiar el libro original, con su patriarcado bien visible para entender la lucha feminista del presente. Y es también válido, tener lugares de ficción estructurados como el Principito. Es decir, una historia puede perfectamente ocurrir entre hombres, o en la mente de una mujer sin más personaje que ella misma. Por ahí leí "¿Es esto lo que le estamos enseñando a nuestros niños y niñas? Yo creo que ese libro no es infantil. Y si quieres que tu hijo o hija lo lea deberías acompañarlo en la lectura y análisis.
Sobre el tema de la violencia, completamente innecesario. Una vez encontré una versión para niños de "Un Mundo Feliz" de Aldous Huxley. La escena de la orgía final fue completamente cambiada, todos se sentaron y se tomaron de manos y cantaron... ¿y el suicidio? Mi punto es, para qué versionar ESA historia. Un niño no va a enternder ni la mitad de los temas que Huxley quería reflejar. Es como hacer un pastel pero al niño solo darle una fotografía. ¿Para que hacerlo?
Las versiones siempre son más interesantes cuando las comparamos con el original. Así que esperaremos a ver que otras ocurrencias encontramos en la Internet con respecto a la principesa. Al fin y al cabo, esta es solo mi opinión.
domingo, 7 de mayo de 2017
La poesía en tiempos de crisis
martes, 2 de agosto de 2016
Esos, esas, esa... especialmente esa
Si usted cree que va a encontrar un rincón para compartir sus pestes en contra del país y en lo que se ha convertido abandone inmediatamente este blog.
¿Se quedó? Segunda advertencia: no vengo a hablar de política.
¿Sigue aquí? No diga que no le dije.
Esta publicación es sobre alergias.
Alergia a los préstamos trendy: las zonas de confort, los tiempos de dios son perfectos, lo que debe ser será, karma is a bitch, Lol (y todas sus conjugaciones), this, los videos de comida y los putos gifs que nunca puedo ver en mi teléfono. Esos comodines que solo restan.
Alergia a las fechas límite: de la tarea, del trabajo, de la tarea de los hijos, de la traducción que era ASAP, de las visitas, de los paseos cogidos de las manos, del momento de tener hijos, o de no tenerlos, de las firmas, de las vacaciones, de las fechas que los demás escogen para ti. Esas fechas de expiración que no quisiste.
Alergia a la gente estúpida: que no se detiene a pensar un ratito, ni antes ni después de lo que sea que haga, que no puede pasar dos segundos sin música, ruido, hablar o interrumpir; esa gente que se escoñeta por un asiento en el metro, que se ríe después de empujarse; los triple C, los arenita-playita eternos, que no dicen poner porque solo las gallinas ponen. Esa gente estúpida.
Esos, esas y esa cochina alergia que me tiene la vida triste.
Cero final feliz.
Fin.
jueves, 12 de mayo de 2016
Procrastinar en tiempos de crisis
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Wish I was here... again |
miércoles, 11 de mayo de 2016
¿Qué es ser sexy? o de cómo pienso que no lo soy
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Jugando a ser sexy en 2015. con una peluca, filtros y siguiendo instrucciones |
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Metiendo la panza en el susodicho vestido azul de navidad |
viernes, 1 de abril de 2016
¿Dónde terminó el conejo... de Pascua?
Estas últimas vacaciones, de la Semana Mayor o Semana Santa, decidí echarle una visita a mis parientes y amigos de ese pueblito en el medio de la nada: Valle de la Pascua. Ubicado en el corazón de los llanos venezolanos, Valle de la Pascua tiene el tupé de hacerse llamar Princesa del llano. ¿Princesa? princesa de Pascua al menos.
Entre el agobiante calor, atmosférico y familiar por igual, me quedo con la duda del origen de su nombre. Una escueta colina fue suficiente para que este pedazo de geografía decidiera llamarse valle, y la Pascua parece ser una flor que ya antaño no florea por la región. Princesa de las flores entonces, antigua princesa. Nada que ver con conejos que dejan huevos de chocolate por doquier, nada que ver con Jesús y allegados, no. Una flor.
Al final de la Semana Mayor regreso a la capital extenuada, necesito (como todos) otra semana para recuperarme de las "vacaciones". Al final, a pesar de todo, parece ser como dicen los lugareños, "como la Pascua, no hay".
martes, 18 de agosto de 2015
Las vacas no dan Wi-Fi
lunes, 3 de agosto de 2015
Comunidades de aprendizaje, o sobre los intentos de llevar una agenda
Mas o menos así se veían mis semanas luego de aprender a usar mi agendita.
Aunque hubo semanas en las que pensé que me volvería loca y que mi vida no podía continuar así, por ejemplo:
El curso resalta que una buena planificación semanal:
- Debe incluir la semana entera, no solo los días de trabajo.
- Debes poder ver la semana entera en una sola hoja.
- Debe ser portátil. Para poder anotar los nuevos eventos en el momento.
- Debes anotar allí las cosas del trabajo y las personales.
- Debes reservar tu tiempo de ocio o recreación.
viernes, 28 de marzo de 2014
La Odisea del 2014. Bicentenario
La siguiente es una historia de la vida real, no le pasó a un amigo de un amigo, aunque si le pasa a muchos de mis amigos. De hecho le pasa a muchos venezolanos, amigos y no amigos, camaradas y compatriotas incluidos. Esos momentos son los que te llevan a la reflexión y convicción de que a este país lo tienen jodido las ideologías, esas teorías y utopías y distopías y microscopías que nos hacemos en la cabeza. Nos alejan del vecino, del familiar, del amigo, que a la hora de la chiquita pasa por las mismas que pasas tú. Pero son esas construcciones personales de conocimiento las que vienen a cagar el parque.
Esta odisea empieza a las 9 a.m., lista para pisar la calle. Me monto en el autobús, pues no tengo vehículo propio ( ni creo que tendré con esos precios absurdos y mi absurdo bolsillo). La idea es ir junto a mi amiga así que estamos avisando: ¿por dónde vas? voy saliendo, ok. Primer obstáculo del día: la marcha. El paso a el paseo Los Próceres está cerrado y luego de 30 minutos de cola el conductor decide meterse por otra vía, solo para descubrir que también está trancada. Metro entonces hasta Plaza Venezuela. Llegamos a las inmediaciones del Abasto Bicentenario. Segunda cola del día, la primera fue de carros, para pasar la reja externa del lugar. Diez minutos tal vez, esa fue corta. Entramos. Tercera cola del día: la de subir al piso en el que se encuentra el abasto. Calculo que teníamos unos 80 carritos de supermercado por delante en esta cola, pero ya la esperábamos así que aprovechamos el tiempo juntas: cargar a la bebé, hablar, chismear, siéntate, párate, ¿quieres un chocolatico? bueno.
Luego de pasar la primera barrera custodiada por unos cuantos PNB subes la rampa. ¡Sorpresa! arriba también haces otra cola, para entrar (van cuatro). Varios reservistas "ponen orden" -señora haga la colita. -El bolso señora. Te revisan la cartera al entrar, pero no al salir. No sea que vayas a meter un paquete de harina que no es de los que ellos venden ahí. no sé.
Al entrar tienes que tener la logística ya al punto pues todo transcurre de la siguiente manera: anda a hacer la cola corre llegó el pollo¿ dónde está el aceite? ¿señora le sobrará un paquete? la cola es para allá quédate aquí mientras hago la cola de la leche ¿cuántas son por persona? señora ¿dónde consiguió harina de trigo? mira llegó el café no empujen vale ya está rodando la cola está es más rápida me duelen los pies agarra más pollo para llevarle a tu mamá...
Luego de un par de horas de cacería dentro del abasto tienes lo que pudiste encontrar y se te permite comprar. Dos,dos, dos,cuatro, uno, dos, no hay, no hay, no hay. Lo que no conseguiste sea porque llegaste tarde o porque ese día no llegó el camión, pues ya no lo conseguiste. ¿Buhoneros? si te alcanza la plata y si es muy urgente. En caso contrario te toca tomar avena sin leche, café negro, arroz sin pollo, etc. Dependiendo de tu suerte, de la combinación de astros y planetas que te permitieron encontrar esos productos y no otros.
Luego la espera, que no es dulce. Mientras más cerca estás de la caja mayor es la ansiedad, el miedo a que se coleen, cuentas tus productos una y otra vez para asegurarte de que ninguna mano inescrupulosa te arrebato alguno de los preciados productos.Ir al baño queda como la ultima de las necesidades que pasan por la mente porque salir no es una opción a estas altura. Ya bastantes historias hay de carritos que desaparecen por completo al menor descuido de sus "dueños". No quieres pasar a ser leyenda urbana.
Pagas y te vas a la quinta cola:la de salir.Un reservista (harto de su vida) se dispone a revisar que en tus bolsas está lo que dice tu factura, unos con más atención que otros.Ya. Libre. Corres a la salida. Ah no, ya va, ¿tú no te ibas en taxi? aquí está la colita.
Al final del día llegamos a la casa a eso de las 5pm. Estábamos ya exhaustas. Me sumé ese día al absentismo laboral del que ya había visto los porcentajes. Porque una vez que lograste entrar no quieres perder las horas que llevas allá e irte sin nada en las manos.
¿Ahorras? claro que sí. Con esos productos subsidiados claro que ahorras dinero. Pero perdiste seis horas de tu día allí. No fuiste al trabajo. Y no conseguiste todos los productos que necesitas. ¿Cuándo vas a volver a ir? ¿Cuándo puedes dedicarle otro día entero a meterte en el abasto y competir por los productos que encuentres? ¿Y por qué hay que subsidiar? no sería mejor que en realidad tu sueldo te alcanzara para pagar el precio estándar de los productos.
Hoy vi en Bellas Artes un cartelito que decía "¿has pensado en las horas que pierdes de estar con tu familia por andar haciendo cola?". Aquellas personas que dedican un sábado, un domingo o ambos días a visitar abastos y supermercados buscando x o y producto dejan de pasar tiempo con su familia, dejan de ir a trotar, dejan de visitar el parque, dejan de ir al teatro o al cine. Dejan de vivir, por hacer una cola para sobrevivir.
Sobre quedarse en el aparato... y otras reflexiones parecidas...
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Ya dije anteriormente que mi plan es usar la bicicleta para ir a mi trabajo en la UCV todos los días que pueda. He tenido ya unas dos se...
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